Qué atendemos·Ánimo, ansiedad y bienestar personal

Tratamiento para la ansiedad.

La cabeza no se apaga: anticipa lo peor, el cuerpo se dispara y dormir se vuelve difícil.

La ansiedad no es solo estar nervioso. Es un sistema de alarma que se quedó encendido: el cuerpo se prepara para un peligro que no llega, y esa preparación permanente desgasta. Aparece como tensión muscular, taquicardia, dificultad para dormir, irritabilidad y una preocupación que vuelve por más que uno se diga que no tiene sentido. Atendemos a adultos, y también a niños y adolescentes: más abajo hay un apartado sobre cómo la viven ellos.

Cuando se sostiene en el tiempo, empieza a decidir cosas: a qué reuniones se va, qué conversaciones se evitan, qué planes se cancelan. Ese es el momento de consultar — no cuando se vuelve insoportable, sino cuando empieza a achicar la vida.

Cuándo conviene consultar

  • La preocupación está casi todos los días desde hace semanas, y cuesta pararla aunque sepas que no tiene sentido.
  • Empezaste a evitar cosas que antes no costaban: reuniones, viajes, llamadas o lugares.
  • El cuerpo está avisando. Duermes mal, amaneces con tensión o el corazón se acelera sin un motivo claro.
  • Te cuesta concentrarte en el trabajo o el estudio porque la cabeza está en otra parte.

La sesión cuesta $200.000, en línea o en el consultorio, y no hace falta estar seguro de que es ansiedad para pedir una cita.

Formas que puede tomar

  • Preocupación que no se apaga. Durante meses se le da vueltas a varios temas a la vez: el trabajo, la salud, la familia o el dinero. Cuesta parar.
  • Crisis de angustia. Llegan de golpe la taquicardia, la falta de aire, el mareo o el miedo a perder el control, y en pocos minutos alcanzan su punto más alto. Mucha gente llega primero a urgencias convencida de que es el corazón, y la primera vez está bien que un médico lo revise.
  • Miedo a ser evaluado. Hablar en público o en una reunión se vuelve algo que se evita o que se sufre por días antes de que ocurra.
  • Miedos concretos a un lugar, una situación o un animal, que obligan a reorganizar la rutina para no encontrárselos.

A menudo se mezclan, y no hace falta saber cuál es la tuya antes de consultar. Ordenarlo es parte de la primera evaluación.

Una orquídea rosada en el consultorio de Corticalia, con el sofá al fondo

Cómo se trabaja

Aquí uno de los abordajes principales es la terapia cognitivo-conductual, un enfoque ampliamente estudiado para los problemas de ansiedad. No consiste en convencerse de que todo está bien: ayuda a reconocer el mecanismo y a practicar respuestas diferentes.

  • Reestructuración cognitiva. Identificar los pensamientos que disparan la alarma y ponerlos a prueba, en vez de discutir con ellos.
  • Exposición gradual. Acercarse por pasos a lo que se evita, con acompañamiento, para que el sistema aprenda que puede tolerarlo.
  • Regulación del cuerpo. Relajación progresiva, respiración y atención plena, que trabajan sobre la activación fisiológica y no solo sobre la idea.
  • Estrategias de afrontamiento. Qué hacer cuando aparece, para no quedar a merced del episodio.

El proceso

El proceso empieza con una evaluación clínica y objetivos acordados. Según el caso puede incluir psicoeducación, trabajo cognitivo, exposición gradual, regulación fisiológica y seguimiento. No es un guion fijo: se elige lo que responde al patrón de ansiedad y se explica antes de aplicarlo.

Si en algún momento hace falta una mirada médica, el equipo incluye psiquiatría y la valoración ocurre dentro del mismo proceso, en diálogo con quien te acompaña en terapia. Que exista la opción no significa que se use.

Una planta de hojas grandes junto al ventanal del consultorio

Qué esperar

Cuando la exposición forma parte del plan, el malestar puede aumentar de manera temporal al acercarse a situaciones que antes se evitaban. Se hace de forma gradual, con objetivos acordados y revisando la respuesta; no se trata de forzar ni de soportar sin apoyo.

El objetivo tampoco es llegar a cero. Una vida sin ninguna ansiedad no existe y no sería deseable. La ansiedad es un sistema de alarma útil, y el problema no es que exista sino que se dispara donde no hay incendio. Lo que cambia con el trabajo es la intensidad, la duración y —sobre todo— cuánto manda. Lo que la mayoría de la gente describe al cabo de unos meses no es que dejó de sentirla, sino que dejó de organizar el día alrededor de ella.

En niños y adolescentes

En los niños la ansiedad suele hablar por el cuerpo. Aparece como dolor de estómago o de cabeza antes del colegio, como dificultad para dormirse o como la necesidad de que le aseguren una y otra vez que todo va a salir bien. En los adolescentes se ve más como evitación: faltar a clase, no presentar una exposición o dejar actividades que antes hacía.

Con ellos el trabajo incluye a la familia, porque parte de lo que mantiene la ansiedad ocurre en casa sin que nadie lo decida. Pasa cuando, para que no sufra, se le evita todo lo que le asusta. Así nunca llega a comprobar que podía con ello.

Preguntas frecuentes

¿Necesito un diagnóstico o una remisión para pedir cita?

No. La primera consulta sirve para entender qué está pasando, desde cuándo y cómo afecta tu día a día. Puedes llegar sin estudios previos y sin saber qué nombre tiene lo que sientes.

¿Voy a necesitar medicamentos?

No necesariamente. El trabajo empieza en terapia. Si en algún momento conviene una mirada médica, el equipo incluye psiquiatría. Esa valoración ocurre dentro del mismo proceso y en diálogo con quien te acompaña. Que la opción exista no significa que se use.

¿Puedo hacer la terapia en línea?

Sí, desde cualquier lugar de Colombia. El proceso es el mismo que en el consultorio: una evaluación al inicio, objetivos que acordamos contigo y revisiones a lo largo del camino. Si prefieres empezar presencial, atendemos en Bogotá y en Cajicá.

¿Cuánto dura el proceso?

Depende de lo que esté pasando y de los objetivos que acordemos, así que no hay un número fijo de sesiones. Lo que sí hay es revisión: cada cierto tiempo miramos juntos qué cambió en tu día a día y decidimos si seguir, ajustar o cerrar.

Dónde y cómo

Presencial en Bogotá y Cajicá, y en línea desde cualquier lugar de Colombia. La consulta es particular: se paga directamente, sin trámite de autorización ni tiempos de espera. La sesión cuesta $200.000 — tarifa publicada, sin sorpresas.

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