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Preguntas frecuentes.

Lo que se pregunta antes de agendar, respondido sin rodeos. Y si tu pregunta es «¿esto es para mí?», empieza por el orientador.

Cómo se agenda y cuánto cuesta

  • ¿Cómo pido una cita? Por WhatsApp al +57 301 465 7353. No hay que llenar formularios ni explicar nada por escrito: basta decir qué necesitas. Te confirmamos disponibilidad, modalidad y tarifa antes de reservar.
  • ¿Atienden por EPS o prepagada? No. La consulta es particular y se paga directamente. A cambio no hay autorizaciones, ni remisiones, ni listas de espera, y la frecuencia de las sesiones la define el proceso y no un plan de beneficios.
  • ¿Psicología individual, terapia de pareja, neuropsicología o psiquiatría? Son puertas para preguntas distintas: la psicología individual trabaja lo que vive una persona; pareja y familia, lo que ocurre en el vínculo; neuropsicología responde preguntas sobre funcionamiento cognitivo; y psiquiatría aporta la valoración médica. Puedes compararlas en una página o pedir orientación antes de reservar.
  • ¿Cuánto cuesta? La sesión de psicología —individual o de pareja— cuesta $200.000. La valoración neuropsicológica también: $200.000 por sesión, proceso habitual de cuatro — $800.000 en total. La consulta de psiquiatría cuesta $250.000. En línea cuesta lo mismo que en el consultorio. La rehabilitación se confirma por WhatsApp antes de empezar.
  • ¿Qué pasa si no puedo asistir? Avisa con anticipación por WhatsApp y se reprograma. Las condiciones de cancelación se explican al agendar.

Cómo es la consulta

  • ¿Cada cuánto son las sesiones? Habitualmente semanales al comienzo, espaciándose a medida que las cosas se estabilizan. Se conversa en la primera sesión y se revisa en el camino.
  • ¿Cuánto dura un proceso? No hay una respuesta única, y desconfía de quien la dé. Depende de qué se está trabajando y desde cuándo. Lo que sí se hace es revisarlo periódicamente: nadie tiene por qué seguir en terapia sin saber para qué.
  • ¿Me van a dar consejos? No. Un terapeuta que dice qué hacer suele estar resolviendo su propia incomodidad. El trabajo es entender qué sostiene lo que pasa y ensayar formas distintas de responder.
  • ¿Voy a tener que tomar medicamentos? No necesariamente, y no lo decide un psicólogo. Si en algún momento se sugiere una valoración psiquiátrica, esa consulta puede terminar en medicación o no.
  • ¿Cómo saben si el proceso está ayudando? Se revisan los objetivos acordados y cambios observables en el sueño, el estudio, el trabajo, los vínculos o la vida cotidiana. Los cuestionarios y las pruebas se usan solo cuando agregan información útil.
  • ¿Puedo cambiar de terapeuta? Sí, y decirlo no incomoda a nadie. Las señales que conviene mirar antes de elegir están en cómo elegir psicólogo. El vínculo terapéutico es una de las variables que más pesa en el resultado; si no se da, cambiarlo es lo correcto.

Consulta virtual

  • ¿Funciona igual que la presencial? La terapia virtual puede ser adecuada para muchas consultas individuales, de pareja y familiares. En la orientación inicial revisamos privacidad, seguridad, edad, motivo y preferencias para decidir si este formato conviene.
  • ¿Qué necesito? Conexión estable, audífonos y un lugar donde nadie te escuche. Lo último es lo que más condiciona la sesión, y conviene resolverlo antes.
  • ¿Y las valoraciones neuropsicológicas? La aplicación de pruebas requiere presencialidad, porque varias se administran con material físico y con observación directa del desempeño. La entrevista inicial y la entrega del informe sí pueden ser virtuales.

Niños y adolescentes

  • ¿Desde qué edad atienden niños? Atendemos niños en edad escolar, adolescentes, adultos, adultos mayores, parejas y familias. Con los más pequeños, la primera comprensión incluye a los cuidadores y, cuando aporta, el contexto escolar.
  • ¿Tiene que venir la familia? Con niños, sí: el trabajo incluye a los cuidadores casi siempre. Con adolescentes se busca un equilibrio — necesitan un espacio propio, y a la vez la familia tiene que estar informada de lo que sostiene el proceso.
  • ¿Qué le digo a mi hijo sobre la cita? La verdad, en términos que entienda: que va a hablar con alguien que ayuda con las cosas que están costando, y que no es un castigo ni un examen. Si tienes dudas de cómo plantearlo, pregúntanos antes de la cita.
  • ¿Me van a contar lo que dice mi hijo? No palabra por palabra. Se comparte lo que hace falta para acompañarlo y lo que él sabe que se va a compartir; romper eso sin avisar termina con el proceso. Las excepciones de riesgo se explican desde el principio.

Confidencialidad

  • ¿Lo que hablo se queda ahí? Sí. Las únicas excepciones son las que fija la ley y se explican en la primera sesión: riesgo grave para la vida propia o de otra persona, y situaciones de protección de menores. No hay ninguna otra.
  • ¿Quién puede ver mi historia clínica? Solo el profesional que te atiende. El detalle de qué datos se guardan, para qué y cómo ejerces tus derechos sobre ellos está en la política de tratamiento de datos. La historia clínica está sujeta a la reserva legal que establece la normativa colombiana, y cuando dos profesionales del equipo trabajan un mismo caso, se hace con tu autorización.

¿No está tu pregunta?

Escríbenos y te respondemos. Preguntar antes de agendar no compromete a nada.

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